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INSPIRATE... Y CREA

  • Foto del escritor: Gustavo Ruiz
    Gustavo Ruiz
  • 27 may 2024
  • 3 Min. de lectura

Se dice que la inspiración es el im­pulso creador. La chispa que enciende el deseo de hacer algo bueno que perdure en el tiempo. Es el brote de creatividad que inmediatamente, repito, INMEDIATAMENTE, debe ser aten­dido.


Textos modernos definen la inspira­ción como un brote irracional e inconsciente, sin embargo tengo mis dudas. ¿Podremos “lla­mar” a la inspiración?


Sin duda todos alguna vez nos vi­mos envueltos en una situación “apretada” (generalmente económica), lo que nos llevó a despertar una idea para salir de esa situación. Sin darnos cuenta, gracias a esa necesidad, nos estábamos inspirando en algo. Sostengo el pensamiento de que es importante para el hombre sentir necesidades. Es así que ejercita­mos músculos de nuestro cerebro para actuar sobre esa necesidad y salir adelante. Pero con­sidero que hay una “madre de necesidades” con la que todos debemos vivir, y es la necesidad de SER MEJOR. Ser un mejor estudiante, un mejor maestro, padre, hijo, pareja, cocinero, etcétera… pero, SER MEJOR. Y para lograrlo debemos despertar a esa gigante que muchas veces está dormida: LA INSPIRACIÓN.


Entonces, ¿podemos “llamar” a la inspiración?, ¿por qué nos cuesta inspirarnos?. Creo que por la sencilla razón de que realmen­te no buscamos ser mejor. En la mayoría de los casos la persona se “acomoda”, y con el tiempo se vuelve un ser mediocre.


Considero que por tener la bendi­ción de ser personas con capacidades básicas, ESTAMOS OBLIGADOS a buscar la MEJO­RA CONTINUA.


La inspiración es para aquellos que buscan ser mejor de lo que son. Es decir, si en realidad no deseas intensamente superar­te, no podrás inspirarte. LA INSPIRACIÓN ES PARA AQUELLAS PERSONAS QUE NO SE CONFORMAN, que buscan lo me­jor. Para personas que se ponen metas altas… (mira a los atletas de salto alto: van subiendo el nivel de la vara para superarse). La inspiración es un tema para personas que no se cansan de intentar, que no tienen miedo al fracaso, que no se rinden, que están seguros.


El sociólogo y médico italo-argenti­no José Ingenieros publica en una de sus obras, dos tipos principales de hombre:


EL MEDIOCRE: hombre incapaz de usar su imaginación para concebir idea­les que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda ru­tina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, soli­dario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde.


EL IDEALISTA: hombre capaz de usar su imaginación para concebir ideales le­gitimados sólo por la experiencia y se propone seguir quimeras, ideales de perfección muy altos, en los cuales pone su fe, para cambiar el pasado en favor del porvenir; por eso está en continuo proceso de transformación, que se ajusta a las variaciones de la realidad. El idea­lista contribuye con sus ideales a la evolución social, por ser original y único… El idealista es soñador, entusiasta, culto, de personalidad diferente, generoso, indisciplinado contra los dogmáticos. Como un ser afín a lo cualitativo, puede DISTINGUIR ENTRE LO MEJOR Y LO PEOR; no entre el más y el menos, como lo haría el mediocre.


Recuerden esto, NO PODRÁS INSPIRARTE SIN QUE ANTES BUSQUES SER MEJOR. NO TE CONFORMES. LU­CHA POR TUS SUEÑOS. EVOLUCIONA Y REVOLUCIONA.



 
 
 

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